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26 março 2020







O  fio  da  fábula




O fio que a mão de Ariadne deixou na mão de Teseu (na outra estava a espada) para que este se aventurasse no labirinto e descobrisse o centro, o homem com cabeça de touro ou, como pretende Dante, o touro com cabeça de homem, e o matasse e pudesse, já executada a proeza, decifrar as redes de pedra e voltar para ela, para o seu amor.
As coisas aconteceram assim. Teseu não podia saber que do outro lado do labirinto estava o outro labirinto, o do tempo, e que num lugar já fixado estava Medeia.
O fio perdeu-se, o labirinto perdeu-se também. Agora nem sequer sabemos se nos rodeia um labirinto, um secreto cosmos ou um caos ocasional. O nosso mais belo dever é imaginar que há um labirinto e um fio. Nunca daremos com o fio; talvez o encontremos e o percamos num acto de fé, num ritmo, no sono, nas palavras que se chamam filosofia ou na mera e simples felicidade.


(Cnossos, 1984)




Jorge Luis Borges







11 outubro 2015








“Ler para Borges era ouvir os comentários de Borges sobre aquela leitura. Quando lemos para nós escolhemos os livros, damos uma certa entoação ao texto, descobrimos coisas por nós, reflectimos sobre o que estamos a ler. Nada disto acontecia quando eu lia para Borges. Estava apenas a emprestar-lhe os meus olhos. A escolha do texto era dele, o tom era o dele e, sobretudo, os comentários eram dele. Não era um acto colaborativo – era simplesmente Borges. Ele dizia, “começa”, e eu lia duas linhas e ele mandava-me parar e fazia um comentário, mas o comentário, ainda que fosse dito alto, era para ele próprio, não para mim. Por isso tive esta estranha experiência de ser a testemunha da leitura privada de alguém – e não era qualquer um, mas um dos maiores leitores de todos os tempos. Isso foi um grande privilégio”.






Alberto Manguel






07 outubro 2015






hoje na gulbenkian, durante o lançamento da sua "história da curiosidade", alberto manguel contou-nos um pormenor absolutamente delicioso. ao falar sobre o papel da linguagem e a escolha das palavras referiu que jorge luis borges 
- para quem leu durante alguns anos quando já se encontrava cego - lhe contara que no seu soneto sobre os antepassados portugueses (uma maravilha que já por aqui apareceu), aquele penúltimo verso havia sido escrito inicialmente como "son el rey que en el mágico desierto", porque sempre tinha imaginado o nosso d. sebastião como um jovem adolescente, mas que alguém lhe contara mais tarde que o rei morrera com vinte e quatro anos, o que o fizera modificar o adjectivo para "son el rey que en el místico desierto"






27 setembro 2015






Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta

y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna

y del amor. La dicha que me diste
y me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.

Sólo que me queda el goce de estar triste,
esa vana costumbre que me inclina
al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.






Jorge Luis Borges






16 setembro 2015






Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.
Ya no compartirás la clara luna
ni los lentos jardines. Ya no hay una
luna que no sea espejo del pasado,

cristal de soledad, sol de agonías.
Adiós las mutuas manos y las sienes
que acercaba el amor. Hoy sólo tienes
la fiel memoria y los desiertos días.

Nadie pierde (repites vanamente)
sino lo que no tiene y no ha tenido
nunca, pero no basta ser valiente

para aprender el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra
y te puede matar una guitarra.







Jorge Luis Borges





15 agosto 2015






Los espejos




Yo que sentí el horror de los espejos 

no sólo ante el cristal impenetrable 

donde acaba y empieza, inhabitable, 

un imposible espacio de reflejos 



sino ante el agua especular que imita 

el otro azul en su profundo cielo 

que a veces raya el ilusorio vuelo 

del ave inversa o que un temblor agita 



Y ante la superficie silenciosa 

del ébano sutil cuya tersura 

repite como un sueño la blancura 

de un vago mármol o una vaga rosa, 



Hoy, al cabo de tantos y perplejos 

años de errar bajo la varia luna, 

me pregunto qué azar de la fortuna 

hizo que yo temiera los espejos. 



Espejos de metal, enmascarado 

espejo de caoba que en la bruma 

de su rojo crepúsculo disfuma 

ese rostro que mira y es mirado, 



Infinitos los veo, elementales 

ejecutores de un antiguo pacto, 

multiplicar el mundo como el acto 

generativo, insomnes y fatales. 



Prolonga este vano mundo incierto 

en su vertiginosa telaraña; 

a veces en la tarde los empaña 

el Hálito de un hombre que no ha muerto. 



Nos acecha el cristal. Si entre las cuatro 

paredes de la alcoba hay un espejo, 

ya no estoy solo. Hay otro. Hay el reflejo 

que arma en el alba un sigiloso teatro. 



Todo acontece y nada se recuerda 

en esos gabinetes cristalinos 

donde, como fantásticos rabinos, 

leemos los libros de derecha a izquierda. 



Claudio, rey de una tarde, rey soñado, 

no sintió que era un sueño hasta aquel día 

en que un actor mimó su felonía 

con arte silencioso, en un tablado. 



Que haya sueños es raro, que haya espejos, 

que el usual y gastado repertorio 

de cada día incluya el ilusorio 

orbe profundo que urden los reflejos. 



Dios (he dado en pensar) pone un empeño 

en toda esa inasible arquitectura
que edifica la luz con la tersura 

del cristal y la sombra con el sueño. 



Dios ha creado las noches que se arman 

de sueños y las formas del espejo 

para que el hombre sienta que es reflejo 

y vanidad. Por eso nos alarman.







Jorge Luis Borges






03 março 2014








Nostalgia do presente





Naquele preciso momento o homem disse:
«O que eu daria pela felicidade
de estar ao teu lado na Islândia
sob o grande dia imóvel
e de repartir o agora
como se reparte a música
ou o sabor de um fruto.»
Naquele preciso momento
o homem estava junto dela na Islândia.









Jorge Luis Borges










20 janeiro 2014










El sueño







Si el sueño fuera (como dicen) una
tregua, un puro reposo de la mente,
­¿por qué, si te despiertan bruscamente
sientes que te han robado una fortuna?
¿Por qué es tan triste madrugar? La hora
nos despoja de un don inconcebible,
tan íntimo que sólo es traducible
en un sopor que la vigilia dora
de sueños, que bien pueden ser reflejos
truncos de los tesoros de la sombra,
de un orbe intemporal que no se nombra
y que el día deforma en sus espejos.
¿Quién serás esta noche en el oscuro
sueño, del otro lado de su muro?









Jorge Luis Borges










02 outubro 2013








Sou






Sou o que sabe não ser menos vão
Que o vão observador que frente ao mudo
Vidro do espelho segue o mais agudo
Reflexo ou o corpo do irmão.
Sou, tácitos amigos, o que sabe
Que a única vingança ou o perdão
É o esquecimento. Um deus quis dar então
Ao ódio humano essa curiosa chave.
Sou o que, apesar de tão ilustres modos
De errar, não decifrou o labirinto
Singular e plural, árduo e distinto,
Do tempo, que é um só e é de todos.
Sou o que é ninguém, o que não foi a espada
Na guerra. Um esquecimento, um eco, um nada.










Jorge Luis Borges









19 setembro 2013









O remorso






Cometi o pior desses pecados
Que podem cometer-se. Não fui sendo
Feliz. Que os glaciares do esquecimento
Me arrastem e me percam, despiedados.
Plos meus pais fui gerado para o jogo
Arriscado e tão belo que é a vida,
Para a terra e a água, o ar, o fogo.
Defraudei-os. Não fui feliz. Cumprida
Não foi sua vontade. A minha mente
Aplicou-se às simétricas porfias
Da arte, que entretece ninharias.
Valentia eu herdei. Não fui valente.
Não me abandona. Está sempre ao meu lado
A sombra de ter sido um desgraçado.








Jorge Luis Borges










07 setembro 2013








Arte poética






Mirar el río hecho de tiempo y agua

Y recordar que el tiempo es otro río,

Saber que nos perdemos como el río

Y que los rostros pasan como el agua.

Sentir que la vigilia es otro sueño

Que sueña no soñar y que la muerte

Que teme nuestra carne es esa muerte

De cada noche, que se llama sueño.



Ver en el día o en el año un símbolo

De los días del hombre y de sus años,

Convertir el ultraje de los años

En una música, un rumor y un símbolo,



Ver en la muerte el sueño, en el ocaso

Un triste oro, tal es la poesía

Que es inmortal y pobre. La poesía

Vuelve como la aurora y el ocaso.



A veces en las tardes una cara

Nos mira desde el fondo de un espejo;

El arte debe ser como ese espejo

Que nos revela nuestra propia cara.



Cuentan que Ulises, harto de prodigios,

Lloró de amor al divisar su Itaca

Verde y humilde. El arte es esa Itaca

De verde eternidad, no de prodigios.



También es como el río interminable

Que pasa y queda y es cristal de un mismo

Heráclito inconstante, que es el mismo

Y es otro, como el río interminable.









Jorge Luis Borges










01 setembro 2013








Lo nuestro





Amamos lo que no conocemos, lo ya perdido.

El barrio que fue las orillas.

Los antiguos, que ya no pueden defraudarnos, porque son mito y esplendor.

Los seis volúmenes de Schopenhauer, que no acabaremos de leer.

El recuerdo, no la lectura, de la segunda parte del Quijote.

El oriente, que sin duda no existe para el afghano, el persa o el tártaro.

Nuestros mayores, con los que no podríamos conversar durante un cuarto de hora.

Las cambiantes formas de la memoria, que está hecha de olvido.

Los idiomas que apenas desciframos.

Algún verso latino o sajón, que no es otra cosa que un hábito.

Los amigos que no pueden faltarnos, porque se han muerto.

El ilimitado nombre de Shakespeare.

La mujer que está a nuestro lado y que es tan distinta.

El ajedrez y el álgebra, que no sé.









Jorge Luis Borges








25 abril 2013









O Apaixonado






Luas, marfins, instrumentos e rosas,
Traços de Dürer, lampiões austeros,
Nove algarismos e o cambiante zero,
Devo fingir que existem essas coisas.
Fingir que no passado aconteceram
Persépolis e Roma e que uma areia
Subtil mediu a sorte dessa ameia
Que os séculos de ferro desfizeram.
Devo fingir as armas e a pira
Da epopeia e os pesados mares
Que corroem da terra os vãos pilares.
Devo fingir que há outros. É mentira.
Só tu existes. Minha desventura,
Minha ventura, inesgotável, pura.









Jorge Luis Borges